BANDA SONORA COSTA54: Agitata da due venti: Vivaldi


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Para ateos y agnósticos:

 

Especialmente dirigido a los ateos, agnósticos o directamente enfrentados a todo lo que huela a curas e Iglesia.

 

Si al escuchar la palabra evangelización te asustas... lee esto:

 

Pues si te tienes por inmune a lo que te pueda contar un católico y te autodefines como un ser pensante y firme en su agnosticismo/ateísmo, lee, no te has de preocupar y sólo te llevará un momento.

Lo primero que tienes que hacer es sacudirte de los estereotipos que tengas sobre la iglesia.

Todos en mayor o menor medida tenemos en nuestro mapa mental, como son las cosas, tendemos a encasillarlas, lo cual no deja de ser un mecanismo de defensa para nuestro intelecto.

Esto es; encasillando ciertos aspectos de la vida, sean estos los que fueren, ante los cuales necesitamos tener una opinión sólida sobre ellos, tales como pueden ser en cuestión de  política, religión, mujeres, hombres, razas, nacionalidades, etc, el tener una idea asentada de lo que son, o mejor dicho creemos saber lo que son, nos ayuda a tener la falaz idea de que estamos en lo cierto y no hace falta darle más vueltas.

Los madrileños son chulos, los catalanes tacaños, los andaluces vagos, los alemanes trabajadores, bla, bla, bla... sé que te tienes por alguien más ilustrado como para asumir semejantes simplezas. Así que, sigue leyendo.

Nos llegamos incluso a sentir orgullosos al pensar que somos personas con criterio. Es lo que pienso yo, yo soy así y sé que tengo razón. Yo, yo, yo…. Nos creemos tan listos que como ya tenemos criterio, somos personitas que no nos vamos a dejar manipular. ¡¡¡Y por supuesto mucho menos por la Iglesia!!!

Mejor dicho, no es que nos creamos tan listos, sino que, todos tenemos la necesidad de estar en lo cierto (consecuentemente nuestro modo de pensar es el correcto, claro). De lo contrario viviríamos en una constante disonancia cognitiva, ante la cual terminaríamos de los nervios. Nadie actúa a sabiendas de que lo que está haciendo, ideología o forma de pensar es un error.

Curiosamente, el hecho de pensar que podemos estar equivocados, y que cualquier otra persona puede que tenga razón… si ésta intenta hacernos ver su punto de vista, enseguida tendemos a pensar que: mira este, ya pretende manipularme.

Esta sensación, no sé muy bien porqué, tiende a ser exponencialmente más acusada al tratarse de religión. Quieras o no, la religión, forma parte de ti mucho más de lo que puedas imaginar, por muy ateo que te tengas. La religión no deja de ser un modo de concebir la existencia,  y eso no es baladí.

Podemos discutir sobre un montón de cosas, aunque ciertamente la disponibilidad que otorgamos a cambiar de opinión es mínima, ya sea de futbol, política o gustos culinarios.

Quien piense que su ideología o convicciones son un axioma, (verdad absoluta en sí misma por lo cual, no necesita demostración) está más cerca de la ignorancia de lo que se pudiera imaginar. Eso diría Sócrates, vaya.

Sin embargo es tocar la religión,

y se estiran todas las antenas, no sólo para defender nuestro agnosticismo o ateísmo, sino que directamente para atacar lacerantemente a quien intenta no ya convencernos, sino incluso de quien te comenta su satisfacción por sentir a Cristo dentro de sí.

La concepción que se tiene de la religión es muy parecida a la de la ideología y por lo tanto, es sentimiento en estado puro. De ahí se deriva que, si alguien intenta manosear nuestro sentimiento, desenterremos el hacha de manera inmediata y batallemos contra quien a nuestro juicio pretende destruir los cimientos en los que se fundamenta nuestra personalidad y forma de ver la vida.

Pues bien, yo te propongo entrar en una zona desmilitarizada. Si no te sientes católico, o directamente si los que sí lo somos te  parecemos unos tristes  aprendices de monaguillos abducidos por una secta, relájate por un momento y permite a ver qué tiene que contarte el sectario este.

Ante esto se te pueden presentar tres conclusiones.

1-      Este es un cansino más que vende humo, ante lo cual te servirá para reforzar tu convicción y no volver a entrar en la web. De ser así, por un lado y sin pretenderlo, he reforzado tu autoestima y vanidad.

2-      Que te parezca una pérdida de tiempo, pero por lo menos te habrás reído.

3-      Que, lo que tan seguro estabas al respecto sobre el tema, se resquebraje un poquito y puedas llegar a pensar: ¿y si el ursulino este tiene algo de razón?

Pero ¡ojo!, ten la seguridad de que no intento convencer a nadie. Simplemente hacer ver que los estereotipos que se tiene de la Iglesia y del amor a Dios, son una milonga, y recurso fácil para pensar poco.

 

Veamos:

Cuando no se tiene contacto alguno con la Iglesia, frases tales como acércate al Señor, la Divina Providencia, Jesús es mi Pastor… chirrían un poco...vale, acojonan. Pero es que no hay otra forma de expresarlo. Cada cual usa los eufemismos y acomoda el registro lingüístico que cree conveniente cuando se expresa.

Seguro que tú tampoco le hablas igual a tu jefe que a un colega en un concierto de Metallica. Es la forma de hablar de la Iglesia, así que, que no te asuste esa jerga. ¿Tú te imaginas una resolución judicial escrita en términos tales como: aquí al notas éste le hemos pillao en bragas espabilando a un guiri en la calle y por eso le metemos al talego? Pues bien, con la Iglesia ocurre lo mismo. ¡Bastante que ya no se celebre misa en latín! Vaya, que al respecto, la Iglesia, como la judicatura u otras instituciones, no son precisamente un ejemplo de transgresión rompedora e innovadora.

Seguro que en más de una ocasión, sino en todas, el lenguaje te ha podido suponer una barrera para prestar atención al mensaje de la Iglesia. Sé más listo. Ve más allá.

La Iglesia está llena de gente simplemente maravillosa. Descuida que no voy a caer en la endogamia de pensar que todos y cada uno de los que formamos parte de la Iglesia lo somos.

De hecho, si te acercas a Cristo a través de Su Iglesia, te encontrarás gente de muy diverso calibre y condición. Pseudo beatos, marujas llenas de soberbia que creen que por asistir a misa están en el sendero de la virtud, hombres y mujeres que se creen con un pedigrí especial por ser católicos, sacerdotes con comportamientos y morales decimonónicos, etc. En fin, podríamos seguir, pero seguro que ya te has hecho una idea y sabes de qué te hablo.

Pues bien, siendo lo anterior cierto, el porcentaje es nimio, pero ciertamente muy bien vendido por los medios y personas hostiles a la Iglesia. A nadie se le escapa la tan recurrente como sesgada idea de que el sacerdocio está plagado de pederastas.

Semejante estulticia es comparable a afirmar que como un vaso de agua contaminada nos puede provocar gastroenteritis, consecuentemente el agua es perniciosa. En fin, un sofisma sin más recorrido. (Sofisma es cualquier argumentación adulterada que se usa para defender una falacia).

Este tipo de ataques a la Iglesia, generalizando comportamientos ciertamente despreciables pero sin duda puntuales, siempre se han vendido muy bien desde el marxismo, en su vocación de suplantar al cristianismo.

 

Una vez expuestas las miserias de la Iglesia, deja que te cuente.

 

Dentro de la Iglesia encontrarás sin duda gente dispuesta a ayudarte. Un buen cristiano hace de la caridad su bandera, y entiéndaseme bien el concepto de caridad. No es que vaya dando limosnas a todas horas, sino, que intentará hacer el bien siempre que tenga ocasión y pretenderá ponerse en tu lugar si te ve en problemas y en su mano esté ayudarte.

Todos necesitamos compañía. Al fin y al cabo todos somos como diría Aronson ” animales sociales”. Bien cuando nos preocupa algo o estamos alegres, tenemos la necesidad de contárselo a un amigo, familiar, etc, para sentirnos mejor. Pues bien la Iglesia te da eso y más.

 

Puedo asegurarte que no hay nadie que sepa escuchar mejor que un sacerdote (ojo, como en todas partes los hay unos más majos que otros). No solo eso; cuando nos sentimos mal con nosotros mismos por la razón que fuere, la confesión es del todo un alivio del alma. Si lo acompañas ya de la comunión, ni te cuento. Es una felicidad interior difícilmente explicable, pero cierta. Nada hay más satisfactorio que encontrarse a gusto y en paz con uno mismo, lo cual como efecto colateral tiene el ser también mejor con los demás.

Piensa además, que cuando te confiesas, lo estás haciendo con Dios, no con ese ser abyecto y violador de niños que nos acostumbra a presentar líneas editoriales como la de la sexta.

Al respecto me voy a permitir la licencia de comentaros algo que es curioso: una ideología que defiende tanto el buenismo, la solidaridad sostenible, el flower power y otras maneras de ver la vida llenas de dulzura y candidez, ¿cómo es que es tan violenta y hostil contra la Iglesia? ¿No se tienen por ejemplo de tolerancia?... en fin, una vez más la izquierda anticlerical se cree que tiene el monopolio de la solidaridad, el sentido común, la humildad y la razón. Ante esto me surge una duda: una persona necesitada, independientemente de su ideología y credo, ¿dónde pediría ayuda, en medios de izquierda y/o ateos o en Cáritas? En fin...

Seguimos: ¿Quién se te ocurre mejor para escucharte sino Dios?.. ¡ah!  se me olvidaba que no crees en Dios… pues nada, tómalo como una inversión. Si Dios no existe, nada pierdes por probar. La relación coste / beneficio interesa: 40 minutos de tu tiempo a cambio de, iba a decir la salvación, pero si digo eso sales corriendo. Mejor decir a cambio de una posible opción de hacerte más feliz. Como buen ateo/agnóstico que eres, supongo que simpatizarás con el hedonismo. Pues bien, si algo te proporciona felicidad, consecuentemente es placentero. Así que, échale huevos, ve un día a misa, y empeño mi palabra en que sea el que fuere el resultado, si quieres participar en la web, se publicará.

Pues majete, para que Dios te escuche, la mejor manera es la Iglesia. Cierto que puedes hablar con Él en cualquier parte, pero el recogimiento y la espiritualidad que rebosan en una iglesia, no lo encuentras en un garito en Chueca.

Por otra parte: siempre en misa aprendes algo. Y no me refiero a aprendizaje de la experiencia vital por acudir, si no, a que en muchas ocasiones, escuchar el Evangelio, esconde filosofía en estado puro. Es verdad que muchas veces con un lenguaje denso y cansino, pero con una sustancia indiscutible. Doy por supuesto que si estás leyendo esto, un zote no eres. Así que, es probable que aprecies la historia del pensamiento y gustes de metáforas elaboradas. Pues bien, ¡ la misa de 12 es tu próxima cita !